“Los bosques afectan al clima de tres maneras diferentes: absorbiendo de la atmósfera gases de efecto invernadero (dióxido de carbono), lo que ayuda a mantener fresco el planeta; [coadyuvando] a la evaporación de agua hacia la atmósfera, lo que incrementa la nubosidad con el consiguiente efecto refrigerante sobre la superficie; y, debido a que los árboles son oscuros, absorbiendo radiación solar (el efecto albedo), lo que provoca un calentamiento del terreno. En las estrategias de mitigación del cambio climático que promueven la plantación de nuevos árboles, sólo se ha venido teniendo en cuenta el primer efecto”.
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Fuente:
Lawrence Livermore National Laboratory
https://publicaffairs.llnl.gov/news/news_releases/2006/NR-06-12-02.html
https://www.llnl.gov/
Fotografía: Gustavo Cardoso Subieta / Porvenir y Cobija – Pando Bolivia / Agosto 2008
Observancia®, su blog, agradece sinceramente a Magda Mascioli García, de http://www.libertadpreciadotesoro.blogspot.com/ en Venezuela, por habernos considerado para el Premio Brillante Weblog, que lo recibimos gustosos puesto que significa que nuestra información trasciende y nos compromete a seguir adelante en esta brega de difundir la magnífica naturaleza del planeta y los peligros a los que nos enfrentamos.
Los efectos del calentamiento global sobre la flora y por ende sobre la vida en el planeta, según los expertos presentan cuadros altamente preocupantes, por un lado se mencionan el desplazamiento hacia otros ecosistemas favorables pero a su vez, sin la adaptación pérdida de especies de distinta índole. Preocupa saber, por ejemplo, que muchas plantas que podrían otorgarnos soluciones para la curra de enfermedades desaparecerían en este inconmensurable trayecto. 





El calentamiento global podría provocar efectos adicionales directamente sobre los ciclos reproductivos en la agricultura, básicamente por “(…) la deficiencia en la acumulación de horas frío para la producción, la cual será reducida por el incremento de la temperatura. En mayor o menor grado las especies perennes caducifolias (la mayor proporción de los frutales) tienen un requerimiento de enfriamiento por debajo de su cero vital mínimo de crecimiento, exigencia que si no se satisface, determina comportamientos anómalos tanto fenológicos como fenométricos (rendimiento) al reiniciarse el crecimiento primaveral o para la conclusión del ciclo vegetativo anual”.









