jueves, 22 de abril de 2010
Conferencia Mundial de los Pueblos sobre Cambio Climático




Con una masiva presencia de miles de delegados nacionales e internacionales, el día 20 de los corrientes, comenzó en el Municipio de Tiquipaya en Cochabamba la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra, evento que rebasó la capacidad infraestructural de la Universidad del Valle y el Hotel Regina de esta localidad, que albergan a diferentes asistentes a mesas de debate y otras actividades paralelas.
Este evento, desde su inicio, ha sido convocado por las implicaciones políticas del cambio climático, que se resumen en su principal objetivo que es el análisis de las causas estructurales y sistémicas que provocan este fenómeno antropogénico; pero a su vez se intenta “acordar las propuestas de nuevos compromisos para el Protocolo de Kioto”, consultas internacionales, estrategias de acción y movilización y un tribunal de Justicia climática.
La convocatoria, fue hecha pública a principios de enero del año en curso, y en pocos meses permitió una amplia difusión, aunque, con serias deficiencias en su organización a la hora de su realización.
Se han instalado 18 mesas, de acuerdo a diferentes ejes temáticos, que van desde Causas estructurales, Derechos, Visión Compartida, Desarrollo y Transferencia de Tecnologías, Estrategias de acción, Agricultura y soberanía alimentaria, bosques, etc.
Empero, alrededor de 170 diferentes eventos “autoconvocados”, llenaron gran parte de las expectativas, momentos en los que se pueden conocer diferentes experiencias de organizaciones públicas y privadas, que están luchando para que el cambio climático no tenga las catastróficas consecuencias que se han previsto de acuerdo a datos comparativos y estudios científicos. Nótese, por ejemplo, la experiencia de la Fundación Ecosur de la Argentina, que demostró la necesidad de voluntad política, cuando se presentó el Proyecto de Ley de Glaciales, que fuera vetado por el ejecutivo luego de su Aprobación en las cámaras de diputados y senadores de ese país.
O la reunión de 350.org, que determinó, acciones para el 10 / 10 / 10 próximo.
Quedan, desde ya, otras temáticas a ser expuestas en más de un centenar de charlas, presentaciones, y sesiones, debiendo considerarse que la gestión y acciones no sólo son urgentes sino importantes. Para el día jueves 22 se prevé la redacción final de la Conferencia.
Este evento, desde su inicio, ha sido convocado por las implicaciones políticas del cambio climático, que se resumen en su principal objetivo que es el análisis de las causas estructurales y sistémicas que provocan este fenómeno antropogénico; pero a su vez se intenta “acordar las propuestas de nuevos compromisos para el Protocolo de Kioto”, consultas internacionales, estrategias de acción y movilización y un tribunal de Justicia climática.
La convocatoria, fue hecha pública a principios de enero del año en curso, y en pocos meses permitió una amplia difusión, aunque, con serias deficiencias en su organización a la hora de su realización.
Se han instalado 18 mesas, de acuerdo a diferentes ejes temáticos, que van desde Causas estructurales, Derechos, Visión Compartida, Desarrollo y Transferencia de Tecnologías, Estrategias de acción, Agricultura y soberanía alimentaria, bosques, etc.
Empero, alrededor de 170 diferentes eventos “autoconvocados”, llenaron gran parte de las expectativas, momentos en los que se pueden conocer diferentes experiencias de organizaciones públicas y privadas, que están luchando para que el cambio climático no tenga las catastróficas consecuencias que se han previsto de acuerdo a datos comparativos y estudios científicos. Nótese, por ejemplo, la experiencia de la Fundación Ecosur de la Argentina, que demostró la necesidad de voluntad política, cuando se presentó el Proyecto de Ley de Glaciales, que fuera vetado por el ejecutivo luego de su Aprobación en las cámaras de diputados y senadores de ese país.
O la reunión de 350.org, que determinó, acciones para el 10 / 10 / 10 próximo.
Quedan, desde ya, otras temáticas a ser expuestas en más de un centenar de charlas, presentaciones, y sesiones, debiendo considerarse que la gestión y acciones no sólo son urgentes sino importantes. Para el día jueves 22 se prevé la redacción final de la Conferencia.
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Gustavo Cardoso Subieta
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jueves, 8 de abril de 2010
La falta de mesura y la crisis ambiental

La crisis ambiental por la que atravesamos, actualmente, será inequívocamente la causa de la presión que ejercimos atrevidamente sobre la naturaleza, esta que ha sido por siglos el laboratorio de muchas teorías políticas y económicas, y más aún en los últimos dos siglos, cuando se las aplicaron, prácticamente a escala global y paulatinamente.
Entre los siglos XVIII y XIX, por ejemplo, concebían al progreso bajo el concepto de dominio de la naturaleza, y que derivaron en expediciones con el fin de establecer riquezas naturales y posibilidades de expansión económica, como un corolario a la etapa colonialista y que derivó en la construcción de nuevas repúblicas, sobre todo en el sur del globo. Sin embargo, habrá quedado aquella mentalidad depredadora, que subsistió a pesar que decenios más adelante se intentó frenarla a través de teorías que hacen al denotado desarrollo sostenible.
En el siglo XX, asistimos a inusitados enfrentamientos bélicos, a una escala mundial, que posibilitaron, paradójicamente, mayores grados de impulso tecnológico cuya aceleración no cesó y más por el contrario es más persistente, generando, sin lugar a dudas, a cambios en las formas de vida, al grado de diferenciarnos radicalmente a las actuales generaciones de aquellas que en el pasado casi tuvieron una misma rutina entre abuelos, padres e hijos.
Entre los cambios más radicales se encuentra la curva de crecimiento demográfico, que nos muestra un mundo saturado y con mayores expectativas de vida, frente a miles de millones de seres humanos en pobreza y por debajo de ese umbral.
No obstante, pareciera que la mesura nunca fue parte de esas teorías y que jamás se la ha considerado en los parámetros de desarrollo. Lo que la naturaleza nos ha dejado entrever sin el menor menoscabo: todo tiene principio y fin, por lo tanto, cualquier recurso por más abundante que sea, no puede tratárselo por encima de esas sus capacidades, y esta es una de las razones por las que vemos que el planeta hoy colapsa.
Lamentablemente, en el caso de la naturaleza no se admite la fe de erratas, lo importante es, entretanto la inmediata búsqueda de acuerdos y voluntades políticas para que el callejón sin salida en el que pareciera que nos empujaron, tenga al menos un pequeña luz al final del camino.
Entre los siglos XVIII y XIX, por ejemplo, concebían al progreso bajo el concepto de dominio de la naturaleza, y que derivaron en expediciones con el fin de establecer riquezas naturales y posibilidades de expansión económica, como un corolario a la etapa colonialista y que derivó en la construcción de nuevas repúblicas, sobre todo en el sur del globo. Sin embargo, habrá quedado aquella mentalidad depredadora, que subsistió a pesar que decenios más adelante se intentó frenarla a través de teorías que hacen al denotado desarrollo sostenible.
En el siglo XX, asistimos a inusitados enfrentamientos bélicos, a una escala mundial, que posibilitaron, paradójicamente, mayores grados de impulso tecnológico cuya aceleración no cesó y más por el contrario es más persistente, generando, sin lugar a dudas, a cambios en las formas de vida, al grado de diferenciarnos radicalmente a las actuales generaciones de aquellas que en el pasado casi tuvieron una misma rutina entre abuelos, padres e hijos.
Entre los cambios más radicales se encuentra la curva de crecimiento demográfico, que nos muestra un mundo saturado y con mayores expectativas de vida, frente a miles de millones de seres humanos en pobreza y por debajo de ese umbral.
No obstante, pareciera que la mesura nunca fue parte de esas teorías y que jamás se la ha considerado en los parámetros de desarrollo. Lo que la naturaleza nos ha dejado entrever sin el menor menoscabo: todo tiene principio y fin, por lo tanto, cualquier recurso por más abundante que sea, no puede tratárselo por encima de esas sus capacidades, y esta es una de las razones por las que vemos que el planeta hoy colapsa.
Lamentablemente, en el caso de la naturaleza no se admite la fe de erratas, lo importante es, entretanto la inmediata búsqueda de acuerdos y voluntades políticas para que el callejón sin salida en el que pareciera que nos empujaron, tenga al menos un pequeña luz al final del camino.
Foto: Gustavo Cardoso Subieta / San Ignacio de Moxos / Departamento del Beni / marzo 2010
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domingo, 4 de abril de 2010
Puesta en escena de Estrellitas del Sur, en Cochabamba
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lunes, 22 de marzo de 2010
miércoles, 9 de diciembre de 2009
martes, 1 de diciembre de 2009
domingo, 29 de noviembre de 2009
Cambio climático, construyendo consensos 2
Según el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático – IPCC (2007), “(…) las emisiones observadas en los últimos años han excedido los pronósticos más pesimistas”, a su vez Stern (2008) “predice que el “stock” de los Gases de Efecto Invernadero - GEI en la atmósfera de la Tierra podría aumentar de un nivel actual de 430 partículas por millón (ppm) a 750 ppm para el año 2100. Esto implicaría que el calentamiento global en relación a tiempos pre-industriales podría exceder 4°C con una probabilidad de 82% y se elevaría por encima de los 5° C con una probabilidad del 47%”.Las consecuencias, son en muchos casos inestimables por sus amplias repercusiones, en lo político, lo social, lo jurídico, ambiental, demográfico, económico, territorial, etc. es decir con una trascendencia intrínseca no sólo al desarrollo de nuestra sociedades sino, a la misma existencia de nuestra especie y de otras que hacen a todos los ecosistemas y los recursos naturales.
Nótese solamente la siguiente alocución “en el futuro el impacto de estos cambios en los ecosistemas y en la sociedad humana puede llegar a ser realmente profundo. Tal vez el impacto más desastroso, si llegara a ocurrir, sería la muerte regresiva de la selva amazónica, con grandes áreas convertidas en sabana” (De la Torre, Fajnzyler, Nash, John: 2009: 13). Con la misma severidad, se notarían cambios en las áreas tropicales y montañosas; el retroceso de glaciales que ya comienzan a evidenciarse en la parte andina, los riesgos de sequías e inundaciones, son una leve demostración de lo que viene ya aconteciendo.
Teresa Flores*: Hay gente que cree que el clima no es parte del medio ambiente… el clima es un componente integral del medio ambiente. En el funcionamiento de atmósfera intervienen los ciclos del carbono, el nitrógeno, el oxígeno, etc., que están relacionados con el funcionamiento de los ecosistemas y la vida en el planeta. No se puede pensar que se trata solamente de reducción de emisiones de carbono, sino de la conservación de los ecosistemas del planeta, ya que todo está interrelacionado. Hay que ver el problema con una visión holística, y no sectorial como lo hacen los negociadores de la CMNUCC**.
Por eso, no creo que el problema se resuelva en la COP15, tiene que existir una visión global y ecosistémica de la crisis ambiental global, e instaurarse un sistema de gobernanza ambiental global (…).
El calentamiento global conlleva una acelerada extinción de la biodiversidad, la acidificación de los océanos y la pérdida de especies, así como a una serie de problemas colaterales, de disminución de la producción agrícola y, en consecuencia, de aumento del hambre en el mundo. Entonces tiene que haber un mecanismo de gobernanza ambiental global que ponga fin o sancione a ciertas actividades o a empresas que están haciendo un daño muy grande al medio ambiente, o a países que realizan actividades o proyectos que efectos nocivos en la biósfera o que tienen emisiones muy altas. Lamentablemente los acuerdos ambientales, hasta ahora han servido para hacer muchas reuniones internacionales, pero no han dado resultados efectivos y esto tiene que cambiar si queremos evitar el colapso de los ecosistemas de la tierra y de la población humana.
Edwin Alvarado***: “Nuestra expectativa es que salga humo blanco en Copenhague, hay quien dice que allá no se termina de definir las posiciones, pero tenemos las esperanzas, no sólo porque era urgente comprometer al país históricamente más contaminante del mundo como es Estados Unidos, las expectativas son favorables”.
* Pro defensa de la Naturaleza – PRODENA.
** Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático
*** Liga de Defensa del Medio Ambiente – LIDEMA.
IPCC, Climate Change 2007: Synthesis Report, An Assessment of the Intergovernmental Panel on Climate Change, Share of different sectors in total anthropogenic GHG emissions in 2004 in terms of CO2-eq.
Stern Review 2007: La economía del cambio climático, Foreign & Commonwealth Office, Stern Review, HM Treasury, Londres, (32 pp.)
De la Torre, Augusto / Fajnzyler, Pablo / Nash, John 2009: Desarrollo con menos carbón, respuestas latinoamericanas al desafío del cambio climático, BM, (98 pp.).
Stern Review 2007: La economía del cambio climático, Foreign & Commonwealth Office, Stern Review, HM Treasury, Londres, (32 pp.)
De la Torre, Augusto / Fajnzyler, Pablo / Nash, John 2009: Desarrollo con menos carbón, respuestas latinoamericanas al desafío del cambio climático, BM, (98 pp.).
Foto: Gustavo Cardoso / noviembre 2009.
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Gustavo Cardoso Subieta
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