viernes, 7 de noviembre de 2008

CAMBIO CLIMÁTICO “La Adaptación es la Respuesta” (4ª Parte)


Bolivia, país vulnerable al cambio climático

La acumulación de gases de efecto invernadero en la atmosfera resultado de las actividades humanas es la causa principal del Cambio Climático a nivel mundial. Los fenómenos de variabilidad climática como “El niño o “La Niña” o la variación interanual de la precipitación, inciden en la fuerza y recurrencia de eventos extremos, que en los últimos años se han traducido en impactos de gran magnitud.

Bolivia, es altamente vulnerable al cambio climático y dicha vulnerabilidad esta diferenciada por sectores y regiones. Además que de manera general todas las actividades económicas del país son sensibles al cambio climático.

El análisis de temperaturas de un estudio realizado por el PNCC y el Instituto de investigaciones Agronómicas de la UMSA (2007), muestra que en estaciones del altiplano se registra un incremento de temperatura de 0,07 en una década en la estación de Redención Pampa y la región del lago se observan valores más altos en las estaciones de Carabuco y Mocomoco de 0,85ºC comparando 1961-1990 y el clima actual 1991-2006 del proyecto Estudios de Cambio Climático del PNCC (2007).

El incremento registrado muestra entonces que existen evidencias en el País de incrementos de temperatura y otros disturbios del sistema climático, por lo que los impactos se están haciendo presentes, en todos los sectores vulnerables.

El sector agrícola es vulnerable por la reducción del potencial productivo debido al déficit hídrico marcado al inicio de la época de siembra y retraso del periodo de cultivo incrementando los riesgos de heladas al final del ciclo. Por otra parte, el acelerado proceso de erosión de los suelos, la salinización, la desertificación de suelos, pérdida de cosechas por eventos extremos, la disminución del número de horas de exposición al frio, conforma un panorama de alta inseguridad alimentaria, lo que potencialmente podría agravar la desnutrición a nivel nacional.

El sector salud, es vulnerable porque potencialmente se incrementaran las enfermedades sensibles al cambio climático como la malaria, dengue, chagas, fiebre amarilla, leptospirosis y la aparición de nuevas enfermedades como hanta y otras. Lo que podría causar un incremento de los casos de enfermedades, perdida de horas y días laborables en la población económicamente activa y un incremento del riesgo de muerte del recurso humano nacional. Además, que incrementará los gastos del Sistema Nacional de Salud.

El sector recursos hídricos, se esta viendo afectando al existir modificaciones en las temporadas de lluvias, siendo los meses de agosto, septiembre y octubre más secos. Por otra parte, en el periodo lluvias de diciembre, enero y febrero se registran precipitaciones más intensas en periodos cortos de tiempo, que aunque no se han incrementando en cantidad pueden sobrepasar el nivel de almacenamiento en los suelos, anegando campos y ciudades en zonas de mal drenaje. A lo anterior se suma, el retroceso de los glaciares tropicales, como el Chacaltaya, el Tuni y el Condoriri y otros del país, que son reservorios naturales de agua dulce y que por efecto del calentamiento global están aumentando su escorrentía superficial, y se espera que en unas décadas más que desaparezcan comprometiendo por lo tanto, la provisión de agua para consumo humano y uso energético, agrícola o industrial.

El sector energético, esta cubierto en un 80% por energía hidroeléctrica, que se vera fuertemente comprometida al disminuir la cantidad de agua disponible, proveniente del deshielo glacial marcando un probable racionamiento del servicio y de la provisión de energía para la población boliviana, que ya en la actualidad tiene un bajo consumo energético. Como consecuencia de ello, se incrementará el consumo de energía de otras fuentes por ejemplo de la quema de biomasa, aumentando la presión sobre los recursos naturales.

La biodiversidad y los ecosistemas están cambiando por efecto del cambio climático, lo que podría desembocar en una fuerte perdida de especies, cambios en la configuración de los ecosistemas en el país, fuerte presencia de incendios forestales no provocados, perdida de los servicios ambientales como regulación del ciclo y almacenamiento del agua y mayor presión humana. Se espera en los próximos 30 años, una reducción de los bosques húmedos tropicales y expansión de los bosques secos y eriales, más susceptibles a las quemas.

El difícil acceso a las fuentes de empleo y al suelo urbano para la mayoría de las poblaciones empobrecidas, ha obligado a la población a buscar un lugar para vivir en las zonas de mayor riesgo como orillas de barrancas, lechos de ríos y zonas inundables. Los asentamientos humanos en Bolivia y su rápido crecimiento desde los años 70, ha incrementado la vulnerabilidad de la población a eventos meteorológicos extremos, al no ser asentamientos planificados, o ciudades no preparadas para recibir una gran cantidad de población, las nuevas áreas son asentamientos clandestinos y coyunturales que incrementan el ciclo pobreza – evento meteorológico extremo – más pobreza.

En las nuevas zonas de asentamientos, además se observan conductas y estilos de vida inapropiados para dichas zonas, como sucede en la ciudad de Trinidad y en otras zonas del país, donde los migrantes, siguen de acuerdo a sus costumbres de origen, la construcción de viviendas directamente en el suelo y no sobre pilotes, como era tradicional y más apropiado para las sabanas inundables y se asienten fuera del anillo de circunvalación que protegía la ciudad.

Por lo expuesto, el panorama de los asentamientos humanos en el país no es sencillo, ya que todo el país es vulnerable a uno u otro evento extremo. Pese, a que la mayoría de la población está asentada en áreas de riesgo, de heladas, granizadas y déficit de precipitación, en los últimos años, el área que más ha sufrido los impactos económicos y sociales de los eventos extremos se ha situado en las áreas con un exceso de precipitación

Los eventos climáticos extremos: inundaciones, sequías, aludes, heladas, granizadas y pequeñas tormentas tropicales, están originando impactos económicos y sociales altamente negativos para el país, y que desvían los fondos que podrían ser utilizados para impulsar el desarrollo nacional.

La vulnerabilidad de la infraestructura en viviendas, puentes y caminos es evidente, con millonarias pérdidas que se hacen recurrentes cada año y que podrían agravarse en el futuro si no se plantean inmediatas medidas de adaptación.

En suma, la matriz productiva y social nacional es altamente vulnerable al cambio climático ya que los sectores forestal, minero, industria reducen su inversión en tecnología al tener que responder a emergencias cada vez mas frecuentes.

¿Qué representa el cambio climático en la economía local y nacional?



Dos son los efectos evidentes del cambio climático en las economías locales, por una parte, las pérdidas súbitas de vidas humanas, días de trabajo, cosechas, y otros productos, además de la infraestructura, expresada en puentes, caminos y viviendas.

Como los eventos agudos tienen un alto costo económico, el segundo efecto para las economías locales es el retardo en el desarrollo, porque los recursos económicos que podrían utilizarse para impulsar proyectos productivos, educativos, sanitarios u otros, deben destinarse a paliar las consecutivas emergencias, viviendo de emergencia en emergencia o de desastre en desastre. Lo que además, se ve fortalecido por el déficit de planificación social y productiva o la debilidad técnica de la misma o la ausencia de sistemas de alerta temprana, (ejemplo asentamientos humanos) que hace que los eventos se vayan sucediendo continuamente, sin dejar ningún aprendizaje de la experiencia.

Con frecuencia, se cree lo descrito es resultado de la variabilidad interanual de comportamiento climático. Sin embargo, es el resultado de la elevación de la temperatura promedio de la superficie de la tierra que da lugar a la intensificación del ciclo hidrológico.

¿Cómo podemos enfrentarlo?

Al ser Bolivia un país altamente vulnerable y no ser un importante emisor de gases de efecto invernadero debe implementar urgentes medidas de adaptación para reducir su vulnerabilidad, incrementar su resilencia y reducir al mínimo los impactos. Sin descuidar la responsabilidad ética de disminuir emisiones.
Como todos los sectores sociales y económicos están siendo y serán impactados por el cambio climático, no debe ya realizarse ninguna planificación de “Desarrollo” sin considerar al cambio climático. Por lo tanto, la planificación del desarrollo en todos los niveles llámense municipios, prefecturas, programas nacionales, ministerios, tiene que necesariamente incorporar transversalmente el cambio climático en sus planes de desarrollo.

Bajo ese contexto y a manera de ejemplo, los asentamientos humanos están sufriendo fuertes impactos y una creciente vulnerabilidad, producto de un desarrollo urbano caótico que los está exponiendo a la ocurrencia de eventos extremos. Por lo que es necesario que los asentamientos humanos no se localicen en zonas de alto riesgo, por los elevados costos en vidas humanas y en recursos financieros.

El adecuado uso del suelo, requiere de la interactuación y sinergia de los institutos de investigación, universidades y los tomadores de decisiones para reducir los impactos y de la implementación de medidas planificadas de adaptación.

El país cuenta con el Mecanismo Nacional de Adaptación Desarrollo

Bolivia, al ser un país altamente vulnerable requiere implementar urgentemente medidas de adaptación, habiendo diseñado el Mecanismo Nacional de Adaptación al Cambio Climático, y constituirse en uno de los pocos países a nivel mundial que cuentan con un Plan tan avanzado como este.

El Mecanismo Nacional de Adaptación al Cambio Climático, es una herramienta estructural de respuesta a los impactos de la variabilidad y el cambio climático, por tanto, urge impulsar su implementación.

Los objetivos estratégicos del Mecanismo Nacional de Adaptación son:

• Reducir la vulnerabilidad al cambio climático;
• Promover la adaptación planificada.
• Reducir riesgos a los impactos del cambio climático en los distintos sectores.

Estos objetivos se pretenden alcanzar a través de las siguientes estrategias:

a) Establecimiento de alianzas y desarrollo de un marco institucional consistente con el Plan Nacional de Desarrollo.
b) Un Decreto Supremo que faculte y dinamice a los sectores para implementar las medidas de adaptación identificadas y priorizadas.
c) Facilitar el apoyo a iniciativas sectoriales que respondan a los objetivos estratégicos del Mecanismo en tres ámbitos Nacional, Departamental y Municipal, alineadas a los objetivos estratégicos del Mecanismo Nacional de Adaptación y el Plan Nacional de Desarrollo.
d) Incidir sobre los sectores para que formen parte del proceso de implementación, que integren a los Ministerios cabezas de sector en la dinámica del Mecanismo Nacional de Adaptación.

La estructura del Mecanismo Nacional de Adaptación al Cambio Climático comprende cinco programas sectoriales que son: Adaptación de los recursos hídricos al cambio climático; Adaptación de la seguridad y soberanía alimentaria al cambio climático; Adaptación sanitaria al cambio climático; Adaptación de los asentamiento humanos y gestión de riesgos; y adaptación de los ecosistemas al cambio climático.

Los mismos que están acompañados de tres programas transversales que son: investigación científica; educación, difusión y capacitación; y aspectos antropológicos y conocimientos ancestrales. La implementación del Mecanismo Nacional de Adaptación constituye una de las pocas estrategias nacionales destinadas a la prevención.

El Mecanismo Nacional de Adaptación, debe contar con la participación de los distintos sectores, gobiernos departamentales, universidades, organizaciones de productores, ONGs, gobiernos municipales y en suma de toda la sociedad boliviana.

¿Qué hacemos como país para reducir nuestras emisiones?

Bolivia, no cuenta con grandes industrias y tiene un bajo consumo de energía, que según los datos de la Organización Latinoamericana de Energía (OLADE) son los más bajos de la región. Lo anterior se refleja en escasas emisiones de gases de efecto invernadero que hacen que Bolivia, solo emita el 0,05% de las emisiones mundiales y que las responsabilidades como país No Anexo 1, no nos obliguen a reducirlas. Sin embargo, al ser un país altamente vulnerable a los impactos del cambio climático existe la responsabilidad moral de disminuir las mismas.

Los esfuerzos locales, para contribuir a la estabilización del sistema climático comprenden: el Proyecto de Acción Climática Noel Kempffs Mercado, como fase piloto de un Proyecto de Implementación Conjunta, se constituye en uno de los proyectos más grandes a nivel mundial, en términos de conservación de bosques, con cerca de un millón de toneladas de CO2 certificadas ante la Convención de las Naciones Unidas para el Cambio Climático.

El Mecanismo de Desarrollo Limpio, se encuentra impulsando proyectos en los sectores forestal, energético, residuos sólidos e importantes campañas de mercadeo y capacitación a nivel nacional para acceder al mercado internacional de carbono.

A nivel comunitario podemos apoyar la mitigación de los gases de efecto invernadero reduciendo los chaqueos, mejorando y actualizando el parque automotor, diseñando y practicando mejores normativas de control ambiental y dejando de lado prácticas culturales impuestas y absolutamente dañinas para el medio ambiente, como la fiesta de San Juan (los defensores de la tradición la reivindicado como un derecho originario, desconociendo su origen español). En San Juan, se emite por familia cerca de 40 kilogramos de dióxido de carbono, que sumados representan cerca de 200 toneladas liberadas a la atmosfera en una sola noche.

Agradecimiento: A Ivar Arana Pardo por el apoyo prestado a Observancia.
Fotografía: Gustavo Cardoso / Bolivia / 2008


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